Martes, 13 de diciembre de 2005

Abrió los ojos lentamente. Le pesaban los párpados. Movió mínimamente las alas entumecidas. Se alegró de sentirlas y de pronto fue consciente de que todo había sido un sueño: el dolor, el desfase de sus momentos personales respecto a los de sus mejores amigos, el peso que la ataba a la tierra, el diazepan... Por fortuna era libre de eso. Una sensación de paz llenaba todo su ser, ese sentimiento de plenitud olvidado y ansiado durante la pesadilla estaba ahí, en ella.
En la oscuridad, se levantó de la cama y se dirigió a la ventana, guiada por la poca luz que entraba a través de la persiana. Escuchó la lluvia y no quiso mirarla a través del cristal, no quería verla sino imaginar como caían las gotas sobre el suelo mojado, crear la lluvia en su mente sólo con su hipnotizante sonido. Volvió a la cama y se tapó hasta la cabeza con el edredón, que aún conservaba el calor de su cuerpo. Sus ojos se cerraron, no sabía si los volvería a abrir o no, no le importaba. Quería que esa paz se volviese inmortal. Y soñó que su árbol por fín crecía verde, y lo miraba al amanecer con lágrimas en los ojos, de felicidad (por supuesto).
Por: GoTaH RaG DoLL | Mis Alas | Voces en el Silencio (1) | Referencias (0)
"La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia."               Anatole France