Jueves, 20 de abril de 2006
En el campus donde estudio hay una gata muy guapa, hace poco tuvo cuatro gatitos pero un día observe que faltaba uno, supuse que había muerto porque es algo común en los partos de animales. Todos los días me suelo pasar a verlos en los descansos de clase, la gata es muy cariñosa y siempre se acerca para que la acaricie, ¡tiene mucho carisma!.
Esta mañana estaba la gatita sola, se habían llevado a sus niños y hasta la casita que alguien les había hecho había desaparecido. La pobre buscaba toda la mañana por todas partes y cada vez que pasaba alguien por su lado le lanzaba una mirada que indirectamente preguntaba ¿Dónde están?. A mi me quedaba una casi insignificante esperanza de que alguien se los hubiera llevado.
A la hora de comer fui a donde tenía aparcado el coche y al pasar por un pequeño campo lleno de ortigas y maleza escuche a gato llorar. Me metí una vez en esa selva de ortigas y no pude encontrar nada. El gatito, al escuchar mis pasos maullaba más y más, no me podía ir de allí sin encontrarlo. Entre una y otra vez en la maleza hasta que por fin vi algo que se movía: una bolsa de basura. La saqué deprisa, pesaba bastante, y antes de abrirla dudé por un momento, me daba miedo que el gatito que había dentro estuviese moribundo por haber sido golpeado, temía ver algo muy desagradable... pero sin dudarlo abrí la bolsa y dentro me encontré a los tres gatos de la gata del campus, estaban mojados, asfixiados y muertos de hambre, pensaba que iban a morir. Corriendo pedí ayuda a una pareja que había por allí para llevarlos con su madre. La pobre en cuanto los vio pegó un salto y se puso a limpiarlos y darles de comer. Ahora los gatitos tienen una vida menos.
Ojalá supiese quien es el hijo de puta que ha hecho eso, pero se que la Universidad de Sevilla es la responsable. Una entidad pública que permite a cierta entidad privada (un banco...) instalar sus cajeros y sucursales por las escuelas, pero que no deja que unos felinos de apenas tres semanas vivan en uno de sus jardines... ¡ah, claro! es que eso no da dinero, y donde esté el dinero que se quite la humanidad. A ver qué trabajo les hubiese costado llamar a una sociedad protectora de animales... mucho menos que tener desde la madrugada hasta la hora de comer a unos seres vivos metidos en una bolsa de basura con un nudo, y bien apretados en ella.
En fin, yo me mejor quedo con la felicidad que me mostró la gata al volver a ver lo que daba por perdido.
Por: GoTaH RaG DoLL | GoTaH | Voces en el Silencio (2) | Referencias (0)
"La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia."               Anatole France